Uno de los comentarios más comunes que recibo en mis redes sociales es que la energía femenina o la energía no existe en general, que creer en ella es algo esotérico o pseudocientífico. Sin embargo, quiero explicarte que la energía no es necesariamente una creencia mística, sino una forma de entender nuestra experiencia humana. En especial, la energía femenina es una fuerza real que nos ayuda a alinearnos con nuestra esencia.
¿Qué es la energía femenina?
Básicamente, cualquier persona puede responder cuando le preguntas: “¿Cómo está tu energía?”. Es otra manera de preguntar cómo te sientes, y las respuestas pueden variar desde “me siento agotada” hasta “estoy radiante”. Esto demuestra que la energía es una forma intuitiva de expresar nuestro estado interno.
Usamos la palabra “energía” para describir nuestras emociones, nuestra visión espiritual y también nuestra biología. Es una integración de cuerpo, mente y espíritu. La energía femenina es precisamente esa alineación de nuestra biología, nuestra mente y nuestro ser espiritual, creando un estado de armonía y autenticidad.
La energía femenina y su conexión con los hombres
Es importante comprender que los hombres también tienen energía femenina. Como parte de la especie humana, comparten ciertos rasgos y también aprenden de las mujeres que los rodean: sus madres, abuelas y parejas. La energía femenina en ellos les permite suavizarse, relajarse y encontrar refugio en momentos de tensión.
Sin embargo, los hombres no se alinean con esta energía de la misma manera que nosotras. Mientras que para una mujer la energía femenina representa su esencia natural, para un hombre es un complemento que le permite equilibrar su propia energía masculina, aportando sensibilidad, empátía y comprensión emocional.
La energía femenina como flujo natural
La energía femenina no es algo que se impone ni se fuerza, sino que fluye de manera natural cuando nos permitimos ser auténticas. Es receptiva, cálida, creativa y conectada con la intuición. No busca controlar ni imponer, sino que confía en el proceso y en el ritmo natural de la vida.
En el día a día, esta energía se manifiesta en la capacidad de sentir profundamente, de crear conexiones genuinas y de expresar emociones sin miedo. Es una energía de nutrición, que aporta calma y equilibrio tanto a quien la posee como a quienes la rodean.
Una energía de armonía y confianza
La energía femenina es una fuerza de carácter divino y superior, ya que representa una alineación entre nuestra biología, nuestro espíritu y nuestra mente. Es un estado donde no hay resistencia, no hay conflictos con el ego, ni tensiones innecesarias. Es un estado de absoluta confianza en lo que sucede en el universo y en nosotras mismas.
Cuando nos alineamos con nuestra energía femenina, dejamos de luchar contra lo que no podemos controlar y aprendemos a fluir. Encontramos paz en la incertidumbre y aprendemos a confiar en nuestra intuición, en nuestras emociones y en la sabiduría de nuestro cuerpo.
El arquetipo del femenino divino

La energía femenina no es solo el presente, sino una conexión eterna con todas las mujeres que han existido antes que nosotras, incluso con aquella que existió primero. Es un flujo que trasciende el tiempo y el espacio, conectándonos con el linaje femenino a nivel ancestral. Esta conexión nos permite acceder a la sabiduría y fortaleza de nuestras antepasadas, recordándonos que no estamos solas en nuestro camino.
Cuando hablamos de esta energía esencial, nos referimos al femenino divino, un arquetipo ancestral que nos ayuda a guiarnos en la vida. Nos permite conocernos, explorar nuestra esencia y conectar con nuestro linaje femenino a lo largo de la historia. Es una energía que trasciende los límites del tiempo y el espacio, permitiéndonos vibrar en niveles superiores de autenticidad.
Este arquetipo se expresa en la capacidad de crear, de nutrir y de sostener la vida, no solo en el sentido biológico sino también en el emocional y espiritual. La mujer que está en contacto con su energía femenina no necesita adoptar rasgos masculinos para tener éxito; su fuerza reside en su capacidad de conectar con su propia esencia y de expresarla sin miedo.
La importancia de la energía femenina en la salud emocional
La sociedad moderna ha fragmentado cuerpo, mente y espíritu, lo que nos ha llevado a desconectarnos de nuestra esencia. Pero cuando estas tres dimensiones están en armonía, experimentamos felicidad, claridad y entusiasmo por la vida. Esta conexión también influye directamente en nuestras hormonas: oxitocina, serotonina y otras sustancias que regulan nuestro bienestar emocional.
Cuando estas no están equilibradas, nuestra energía cae, y es ahí donde aparecen la ansiedad, la tristeza y la sensación de vacío. La falta de conexión con la energía femenina nos deja vulnerables a las exigencias del mundo exterior y a la desconexión interna.
Recupera tu energía Femenina
Para sintonizarnos con nuestra energía vital, necesitamos reconectar con nuestra esencia a través de la autenticidad. Esto implica dejar atrás programas mentales limitantes, expectativas sociales y culturales, y abrazar nuestro verdadero ser.
No se trata de algo esotérico o pseudocientífico, sino de entender que nuestra naturaleza humana es una integración perfecta entre cuerpo, mente y espíritu. Volver a nuestra energía femenina es un acto de amor propio y de sanación, que nos permite vivir con plenitud y armonía.
La próxima vez que escuches hablar de energía femenina, no la veas como un concepto místico sin fundamento. En su esencia, es la clave para que las mujeres vivan en armonía, confianza y plenitud.
¡Recupera tu energía femenina y vívela en toda su autenticidad!
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